Rodeada de peregrinos
Publicado el 17 August 2011
Archivado en Verónica | 3 comentarios
Poco a poco he visto como se llenaba Madrid de jóvenes y no tan jóvenes que acudían al llamamiento del Papa en mi ciudad con motivo de la JMJ. Lo he hecho con disgusto, al principio, no porque fuesen católicos los que llenaban metros y calles de la capital, que cada cual puede reunirse y expresar su religión libremente, siempre y cuando no intente imponérsela al prójimo, si no por esa sensación de sentirme invadida en este poco habitual remanso de paz en el que se convierte el centro de la Península durante el mes de agosto.
Pero hoy tenía ineludiblemente que acudir a Sol. Así que me he subido al metro y me he visto, de nuevo, rodeada de peregrinos. Y al salir de la estación me he encontrado mirándoles y sonriendo, perpleja con mi reacción. Grupos paseaban en la plaza, subían y bajaban por la calle Preciados, se mezclaban entre viandantes que, como yo, seguían con su habitual vida entre edificios de más de ocho plantas. Todos con el kit completo de la Jornada Mundial de la Juventud, mochila a la espalda incluida y portando banderas de sus países de origen. Mexicanos, italianos, argentinos, españoles… todos desprendían un buen rollo notable.
Abstraída entre ellos, durante unos segundos he estado observando a un niño de unos cinco años, equipado con una camiseta de la selección española de fútbol con el nombre grabado a la espalda de Benedicto sobre el número 16. ¿Pero cómo no se me va a escapar una sonrisa? Y he vuelto al metro en dónde un nuevo grupo, esta vez de peregrinos españoles, compartía mi vagón. “Salvar al soldado Ryan es la mejor película que he visto”, decía uno de no más de catorce años. Nueva sonrisa.
En una sociedad como la actual, en la que parece haber desaparecido la cultura del esfuerzo, no deja de movérseme algo por dentro cuándo veo que los jóvenes se reúnen por un motivo que creen justo. JMJ y 15m
no son tan diferentes, no tiene porqué existir enfrentamiento entre integrantes de uno y otro, ya que, aunque con las consabidas diferencias, ambos han conseguido que la juventud se eche a las calles para cambiar el mundo.
No puedo evitarlo, me pierde la curiosidad y sé que terminaré pasándome por Cibeles mientras escucho de fondo “en el mar he oído hoy, Señor tu voz que me llamó y me invitó a que me entregara a mis hermanos”.
Comentarios
3 Respuestas para “Rodeada de peregrinos”
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¡¡BRAVO!!
Maravilloso post Verónica. Has sintetizado perfectamente lo que querías expresar. El texto transmite mucho en poco espacio. Me ha encantado.
Mil gracias, Paco! Me alegra saber que he conseguido lo que intentaba. Un abrazo